La política fiscal de un país comprende el conjunto de lineamientos establecidos en el presupuesto del Estado, cuyo objetivo principal es el de mejorar la macroeconomía del país. En relación esto, es importante leer e interiorizarse sobre la microeconomía.

Según la teoría económica Keynesiana, las decisiones de la política fiscal inciden de forma directa en los cambios a corto plazo en los empleos, producción y costo de los productos.

Esta medida sirve para que el Estado logre ejercer control sobre el gobierno en el área económica, sin afectar ni interceder en sus planteamientos para el desarrollo del país.

Objetivos principales de la política fiscal

Lo que se conoce como política fiscal cuenta con dos objetivos esenciales: El primero es controlar el crecimiento económico del país y sus ciudadanos.

Esto se logra a través de normativas fiscales e impuestos que permiten que tanto empresas como ciudadanos puedan crecer económicamente de una forma controlada.

El segundo objetivo consiste en la redistribución de la renta y los ingresos del país, con el propósito de que cada ciudadano obtenga y mantenga un estado de bienestar en su vida.

Instrumentos de la política fiscal

Los precursores de la teoría de política fiscal han establecido dos instrumentos o mecanismos para el control de esta política: variación del gasto público y  variación de los impuestos. A continuación resumiremos dichos instrumentos.

Variación del gasto público

La variación del gasto público es el dinero utilizado por el Estado para dar cumplimiento a sus funciones.

Variación de los impuestos

La Variación de los impuestos hace referencia al momento en el que el gobierno de un país opta realizar cambios en el costo de los impuestos a sus ciudadanos.

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